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AGENCIAS Una semana antes de las elecciones, las encuestadoras la colocaban de 3 a 5 puntos por encima de PPK ¿Cuál fue el motivo de su segunda derrota? Periodista lo detalla.

Para la periodista Rosa María Palacios, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, «tenía todo para ganar la Presidencia del Perú una semana antes de las elecciones. Además, su campaña era más organizada que la de Kuczynski». Sin embargos, los resultados ya todos los que conocemos, pero lo que quizás muchos no se expliquen es el por qué de su derrota.

En primera vuelta, el plan estratégico funcionó a la «perfección», debido a que logró el 40% del voto válido y 73 escaños en el Congreso, pero ¿por qué no pudo conseguir 11% de votos adicionales y ganar las elecciones?

A través de un una publicación en su página web, Palacios explica los motivos que ella considera, derrotaron a Keiko Fujimori en segunda vuelta.

ASUNTOS ESTRUCTURALES:

1. Deslindes a medias: Keiko Fujimori jamás reconoció que su padre esta preso por sus delitos. Eso puede haber satisfecho a su voto duro, “albertista”, pero ella subestimó al voto antifujimorista. Por eso, el deslinde con el pasado fue aparente, no del todo real. Esto no hubiera sido un problema – de hecho, no lo fue en primera vuelta – sino se hubiera desencadenado otros hechos que dejaron en claro que el pasado seguía intacto, para ser reivindicado después de la elección. La firma de su compromiso con la democracia, en el primer debate presidencial, no le sumó porque no era sincero o, por lo menos, el antifujimorismo no lo percibió así. Las palabras cerraban puertas, pero abrían otras a la libertad del padre.

 2. Falta de claridad: Este ha sido un problema permanente en su discurso. Tomemos un ejemplo. Si bien en Harvard Fujimori aprobó el aborto terapéutico y la Unión Civil, meses después en Lima, ya en segunda vuelta, asistió a la reunión de un grupo evangélico a firmar un compromiso pro familia que decía lo contrario. Lo grave no fue sólo la contradicción, sino el discurso de odio del Pastor Santana, el cual se viralizó a las pocas horas. Era tan grotesco y tan poco cristiano que la misma Fujimori hizo un deslinde posterior. Pero el daño ya estaba hecho. Otro caso parecido es el de Hernando de Soto y un supuesto amable “Sendero Verde”. Estas contradicciones, no la ayudaron, amontonadas una sobre otra, en la semana final.

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CAMPAÑA:

 1. Cambio de imagen: De la dulce y cálida Keiko Fujimori no quedó nada en el primer debate. Se preparó para ir a matar y de hecho mató a un PPK mal preparado para una confrontación inesperada. Ganó el debate pero apareció otra Keiko. Dura. Sarcástica. Con viveza criolla. Y, por encima de todo, mentirosa a primera vista. Era otra. La prepotencia se había apoderado de ella. Esto sucedió apenas a dos semanas de las elecciones. Se salió de su eje. Grave error táctico. Aparentemente le sugirieron que mostrará firmeza para contrarrestar su condición de mujer joven y sin experiencia. No funciono así.

2. Malas juntas: El tóxico caso de Joaquín Ramírez en esta campaña tiene dos fases. En la primera, la negación de todo vínculo con una investigación de la DEA, consumió absurdamente todas las energías de la candidata casi a fines de la campaña. A diferencia de otros casos – entre ellos, el de su propio díscolo hermano – no hubo deslinde inmediato. Por el contrario, la defensa de Ramírez duró días. Esto, como mínimo, arroja sospechas.

La segunda fase, es de responsabilidad del candidato a la Vice Presidencia, José Chlimper, quién – según testimonios de los periodistas del cancelado programa “Las cosas como son”, espacio alquilado por la Universidad San Martín en Panamericana TV – fue el proveedor de un audio manipulado groseramente para perjudicar al testigo de la investigación de la DEA contra Ramírez. El caso ocupo espacios importantes en la prensa y trajo al centro de la campaña viejos temores y el recuerdo de las prácticas mañosas de Montesinos.

3. La suma de todos los miedos: Narcotráfico, trampa, autoritarismo. 11 congresistas investigados por lavado de activos, su Secretario General incurso en investigaciones dentro y fuera del país, el reparto clientelista de “tapers” con dinero, su candidato a Vice Presidente haciendo trampa y ella mostrando una inusual dureza y un maltrato a los medios de comunicación que no aceptaban sus condiciones. ¿Qué podía esperarse?. Estos hechos y actitudes finales, montados sobre los problemas estructurales de su discurso, destruyeron la posibilidad de Keiko Fujimori de ser Presidenta. Los indecisos se volcaron sobre Kucsynski, así como un sector de la izquierda que pensaba votar blanco o nulo, para impedir su triunfo por apenas unos pocos miles de votos. Fujimori creía que con las promesas clientelistas tenía asegurado todo el voto rural. Esto resultó una ilusión. El voto rural se inclinó ante los llamados de Verónika Mendoza, quién con sus mensajes radiales en quechua levantó a zonas que jamás hubieran votado por PPK. Fujimori creyó, como repiten todos los “analistas” que “no hay capacidad de endose”. En eso, también erró. En resumen, se equivocó tácticamente al no responder a la dicotomía democracia/dictadura – que recién Kucsynski plantea en el último debate como eje de su discurso – y por ello, perdió.

Por MAURIPOOL